La tos de las perreras

Se trata de una enfermedad muy contagiosa entre nuestras mascotas.

Llega el frío y con él una bajada de temperaturas que favorece la aparición de la traqueobronquitis infecciosa canina o denominada comúnmente tos de las perreras, conocida con este nombre ya que las temperaturas frías y el hacinamiento contribuyen a que la enfermedad se propague más rápidamente Se trata de una patología muy contagiosa pero que en principio no presenta complicaciones. Se localiza en la parte alta de las vías aéreas.

La tos de las perreras se transmite por contacto directo por vía aérea a través de las gotas que expulsa el perro al toser o estornudar, lo que hace que se fácilmente transmisible por un solo ejemplar en la calle, en un parque… No se contagia a las personas.

El síntoma más general de la tos de las perreras es, precisamente, una tos marcada, que puede agudizarse cuando hacen ejercicio, están excitados o se presiona el cuello con la correa. Generalmente los perros se mantienen activos y siguen comiendo bien. Si se complica puede llegar a aparecer ruidos característicos de bronquitis y a veces de bronconeumonía en la auscultación y un aumento de la temperatura corporal.

La tos de las perreras puede complicarse hasta una neumonía en cachorros, animales inmunodeprimidos o en perros con alteraciones pulmonares previas.

Prevención de la tos de las perreras

Para que nuestro perro tenga menos posibilidades de sufrir tos de las perreras deberemos mantenerlo en las mejores condiciones de higiene, nutricionales y evitaremos también que sufra estrés. Además, si conseguimos esto, será más fácil que en caso de contagio el pronóstico sea mejor.

Si el perro vive en refugios, protectoras o residencias, por lo que está más expuesto al contagio de la tos de las perreras, se aconseja la vacuna anual.

La tos de las perreras se evidencia más de noche y puede llegar a quitar el sueño a los dueños cuando el perro comience a toser de forma persistente. Y es que el 68% de los perros domésticos duerme bajo el mismo techo que sus dueños. El 6% de ellos reconoce que duerme con su perro en la cama mientras que un 5% de los perros domésticos duerme en la misma habitación que su dueño El resto de perros que duermen en casa lo hacen, por ejemplo, en el sofá familiar y o en el mismo sueño. El 36% de perros domésticos tiene su propia cama y el 24% duerme fuera de casa.

Finalmente, deberemos tener presentes ciertas medidas de control que puedan evitar la transmisión de la tos de las perreras, tales como el aislamiento de los perros contagiados durante al menos dos semanas y fumigación con desinfectantes de las instalaciones (cuando hablamos de contagios en refugios o zonas donde hay muchos perros conviviendo).

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Noelia
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