La tortuga de orejas rojas

Tortuga orejas rojas
Precisa muchos y especiales cuidados si deseamos tenerla como mascota.

La tortuga de orejas rojas, también conocida como Galápago de Florida, puede tener una longitud media de 12 a 20 centímetros. Su medio es el acuático-diurno, muda de forma continua y, en cautividad, sufre mucho si no vive en un ambiente cuidado.

Si optamos por uno de estos ejemplares para tenerlo en casa debemos saber que necesita muchos cuidados y bastante especiales, principalmente a la hora de alimentarla y en la prevención de enfermedades.

Para que no añore su hábitat natural y para un desarrollo más adecuado, el espacio donde resida debe ser amplio y con un volumen de agua lo suficientemente alto (más o menos 3/4 del largo de la tortuga). El líquido deberá estar tener una temperatura de entre 18 y 25 grados. Será de mucha ayuda si introducimos un termostato. También pondremos un filtro en el acuario para preservar la calidad del agua, ya que la limpieza es factor primordial para su supervivencia.

Si no disponemos de un sistema de filtración, el agua se cambiará una vez por semana. También se recomienda la existencia de alguna isleta artificial, un tronco o un montoncito de piedras al que el animal pueda recurrir en el caso de que quiera descansar del medio acuático. Mantendremos esta zona al sol indirecto (no más de 35º C) para que el animal prevenga la aparición de hongos por humedad excesiva.

La alimentación

De la administración de una dieta saludable dependerá en alto grado la longevidad de este pequeño animal de compañía. Las elecciones en cuanto a alimentación deben medirse muy bien, puesto que en virtud de la edad de nuestro amigo las necesidades serán diferentes. El grueso de la ingesta contempla las proteínas procedentes de animales en la etapa de desarrollo inicial, mientras que los vegetales representan la opción conveniente durante la madurez. Ante cualquier duda, lo mejor es dejarse aconsejar por un experto. En la misma tienda donde adquirimos nuestro ejemplar se nos darán indicaciones sobre la comida más adecuada.

Uno de los errores repetidos con más frecuencia es la creencia de que la artemia, los camarones, las gambas y el sustento seco en general son exquisiteces que ayudarán a una evolución correcta de la tortuga. La carencia de vitaminas y proteínas desembocará en un reblandecimiento de la concha, párpados extremadamente hinchados, desnutrición y, finalmente, en el fallecimiento de la mascota. No podemos olvidar que los suplementos cálcicos son de vital importancia.

Se recomienda la variedad en la dieta del galápago. Las gelatinas que mezclan alimentos pueden alternarse con pollo, hígado, pescado, huevo cocido, almejas y berberechos, invertebrados (criados por nosotros para asegurarnos de que no tienen pesticidas), piensos especiales y, según vayan avanzando en edad, ir incluyendo verduras y hortalizas. Cuando estamos ante ejemplares jóvenes, podemos servirnos de complejos minerales varias veces en semana.

Al principio, los recién nacidos se alimentan de los restos de la cáscara, pero hasta los seis meses deben nutrirse todos los días y después, hasta los dos años, unas cuatro veces por semana. Una vez llegada la edad adulta, una vez a la semana es suficiente.

Respecto al apareamiento de las tortugas de orejas rojas, éste sigue unas pautas determinadas y tiene lugar en el quinto o sexto año de vida. Las dimensiones no deben suponer un obstáculo para la reproducción, ya que debe haber espacio para que se lleve a cabo el cortejo. El macho, cuyas extremidades anteriores se diferencian de las de la hembra por ser más largas, mueve enérgicamente las mismas. Tras el consentimiento, el macho monta a la hembra agarrándose a su caparazón. Llama la atención el dimorfismo de esta especie, puesto que el macho es más pequeño en tamaño que la hembra.

La estación primaveral y el final de la estival coinciden con las dos puestas que tienen lugar a lo largo del año. Debemos proveer de tierra a la hembra, ya que la costumbre es excavar huecos en la misma y depositar en ellos los huevos, rugosos al tacto y de color blanco. La futura mamá dará calor a sus crías durante dos meses y medio aproximadamente. Éstas, una vez fuera del cascarón, tienen un caparazón de entre 25 y 30 mm. de diámetro.

Fuente: Facilisimo.com
Foto: paradisetropicalfish.com.sv

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Noelia
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