Peleas de gatos ¿se pueden evitar?

peleas de gatos
La llegada de un nuevo gato a casa suele provocar peleas.

Los gatos son, justo por detrás de los perros, los animales más habituales para tener en casa. En ocasiones los dueños de estos felinos suelen tener dos ejemplares conviviendo en la misma casa. También hay gatos compartiendo techo con perros y, lejos de comportarse “como el perro y el gato”, se quieren y necesitan. Cuando dos mininos viven juntos es normal que haya enfrentamientos entre ellos. Las peleas de gatos, desgraciadamente, son habituales.

Que, de repente, se lancen el uno contra el otro como si quisieran matarse (en ese momento es lo que pretenden) no quiere decir que no puedan convivir, o que se lleven mal. Lo más probable es que 10 minutos antes estuvieran jugando y divirtiéndose. Aun así, las peleas de gatos en el hogar pueden llegar a convertirse en un problema, y hay que pararlas cuanto antes para evitar males mayores.

¿Por qué se producen las peleas de gatos?

Varias son las razones que pueden llevar a dos gatos a sacar las garras y enfrentarse con furia a sus semejantes:

La madurez

A menudo ocurre en los gatos machos cuando llegan a la madurez, etapa que alcanzan, aproximadamente, entre los dos y los cuatro años. Es habitual que pase si hay una hembra cerca, pero también puede haber peleas de gatos maduros aunque no haya gatitas merodeando por la zona. En este segundo caso el motivo que desata las hostilidades suele ser la lucha por el territorio.

Nuevo inquilino

Una de las razones más habituales que provocan trifulcas entre gatos es la llegada de un nuevo gato a casa. Por un lado el minino que ya estaba allí se sentirá alerta por “el olor a nuevo”; cuando haya superado esa novedad olfativa, debemos tener cuidado de no prestar gran parte de nuestra atención al recién llegado. Pueden aparecer los celos y, por ende, las peleas.

¿Cómo parar a dos gatos peleándose?

Antes de lanzarse uno a otro como alma que lleva el diablo, en las peleas de gatos hay un tiempo de reconocimiento. Debemos tratar de parar la pelea ahí; en ese momento en el que, aún, no ha empezado la contienda. Ya sea en ese momento, u otro, es primordial que no metamos las manos. Corremos riesgo de acabar nosotros también heridos.

Uno de los métodos más habituales y efectivos suele ser tirar agua sobre ellos. Pero no muchísima, por ejemplo valdría con una pistola de agua. Además, hay que intentar que los gatos no sean conscientes de que el líquido lo hemos arrojado nosotros.

Otro sistema útil para hacer que los gatos dejen de pelearse es emitir un sonido fuerte. Un pitido con la boca o con un silbato suele ser efectivo.

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Óscar
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