Masajeando a nuestro gato

Se trata de una técnica muy relajante para el animal.

Cuando nuestra mascota se encuentra enferma o simplemente queremos proporcionarle un poco de cuidado extra en busca de su bienestar físico y psíquico podemos recurrir a hacerle un masaje, que puede ser por presión, deslizamiento, fricción, etc. Estos masajes pueden ser útiles en programas de rehabilitación muscular, articular u ósea.

La madre es la primera que comienza a masajear a sus retoños, ya que los lame para limpiarlos, estimularlos y transmitirles seguridad. Por ejemplo, si vemos que nuestra mascota se frota los ojos, además de eliminar las secreciones acumuladas durante el sueño contribuye a incrementar el flujo sanguíneo para que vea mejor.

Cuando se frota contra las superficies, puede intentar calmar un picor momentáneo pero también puede querer tensar sus músculos de para enfrentarse a su actividad diaria.

Los masajes actúan sobre el sistema nervioso y endocrino y, además, son beneficiosos para el sistema inmunológico de defensa del cuerpo.

Además de dejar a nuestra mascota en manos expertas que le den un magnífico y reparador masaje, nosotros con nuestras propias manos podemos realizarle uno. Por ejemplo, podemos darle suaves palmadas en forma de golpes hechos con el canto de la mano, algo que les relajará muscularmente.

También existen los denominados pases. Con la yema de los dedos pasaremos suavemente sobre la piel, siguiendo la dirección de las redes nerviosas, incrementando o bajando la velocidad según el efecto que queramos producir. De este modo, mejoraremos la circulación linfática según el sentido en que se realice, logrando cierto efecto sedante. Podemos hacer este masaje en zonas como la clavícula, el esternón y las costillas, además de en el pubis, el ombligo, la palma de las manos y la columna vertebral.

Podemos también, con la yema del dedo pulgar, presionar y punzar, hacerle reflexoterapia apretando en zonas reflejas y no en la zona directamente afectada. Cuando se actúa directamente sobre una parte dolorida hay que procurar no acentuar el dolor. Las más idóneas son las nalgas, los pies, el cuello, la cabeza y la espalda.

Finalmente, también podemos aplicar un masaje relajante a nuestro perro, preferentemente después de haber hecho una larga caminata.

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Noelia
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