Malamute de alaska

El Alaskan Malamute era criado por una tribu de Inuit llamada Mahlemiut.

El significado de la palabra mahle es desconocido, pero se sabe que miut significa "pueblo de". Por tanto se puede interpretar mahlemiut como pueblo de Mahle.

Siguiendo la fonética inglesa, la dicción se transforma luego en Malamute. Esta tribu vivía en Alaska, una gran región que antiguamente formaba parte del imperio y que fue vendida a Estados Unidos en 1867 por 7.200.000 dólares.

La zona habitada por el pueblo de los Malamute era la denominada del Kotzebue Sound, un territorio comprendido entre dos grandes ríos: el Kobuk y el Noatak.

Los  hombres y mujeres de la tribu de los mahlemiut (Malamute) eran muy apreciados entre las demás tribus inuit por su coraje, su orgullo y su habilidad en la caza y en la pesca.

Estos perros eran famosos por su belleza y por sus características de fuerza y resistencia, que hacían de ellos óptimos elementos para el tiro.  Eran, en general, más grandes y potentes que los demás perros nórdicos, con aspecto similar al lobo y grandes y suaves colas llevadas sobre el dorso.

Testigos de la época cuentan que entre 1870 y 1880, aproximadamente, los caribúes, por razones inexplicables, cambiaron sus habituales recorridos migratorios quitándoles así a las tribus Malamute una importante fuente de sustento. En estas condiciones las familias ya no podían permitirse mantener grupos de perros formados por más de dos o tres ejemplares: testimonios de la época hablan de hombres, mujeres e incluso niños que ayudaban a sus perros a tirar de los trineos. En esta situación la población comenzó a disminuir y la misma suerte corrieron sus perros.

Tres fueron las principales líneas de sangre que dieron origen al Alaskan Malamute: la Kotzebue, la M¨loot y la llamada tercera línea, conocida también como Hinmann o Hinmann-Irwin por el nombre del propietario de los perros. Las dos más importantes numéricamente, pero también la tercera tuvo una notable influencia en la raza.
 
A la línea Kotzebue pertenecían los primeros Malamutes registrados por el A.K.C. (American Kennel Club), los que habían servido para estudiar el estándar y habían proporcionado un primer "stock" homogéneo para el reconocimiento de la raza.

Eran en general, de tala inferior a los sucesivos M´loot, tenían hermosas cabezas anchas, con orejas generalmente pequeñas y bien implantadas; tórax de barril bien desarrollado, patas traseras muy bien anguladas y un movimiento desenvuelto y elástico. Tras el reconocimiento de la raza por parte del A.K.C. vino un período de apertura de los registros para inscribir a un número de perros suficiente para que se pudiese comenzar a criar y seleccionar la raza.

Pero después de la segunda guerra mundial hubo que constatar que habían quedado poquísimos Malamutes registrados oficialmente. Así, el A.K.C. volvió a abrir las inscripciones durante un segundo período.

Esta vez antes de ser registrados los perros eran sometidos a normas más severas: debían conseguir diez puntos de campeonato, es decir, obtener la puntuación necesaria para llegar a ser campeones en las exposiciones de belleza. Fue en este período cuando se registraron numerosos Malamutes de la línea M´loot/Hinmann.

La línea M´loot presentaba en general ejemplares de talla más grande, con cabeza más estrecha, hocico más afilado, orejas más largas y de nacimiento más alto, tórax más estrecho, patas traseras menos anguladas y un movimiento más rígido y saltante.

Al cierre de las inscripciones por parte del A.K.C. se obtuvo así un "stock" heterogéneo de perros con los que criar, que daba la posibilidad a los criadores de seleccionar, trabajando sólo con líneas puras de sangre o combinándolas entre sí, un tipo propio de Malamute de tipo diferente. Hoy en día podemos ver en nuestras exposiciones Malamutes de tipo diferente. Sólo analizando su historia, remontando sus pedigrees hasta los orígenes podemos entender qué herencia han transmitido sus antepasados a nuestros actuales ejemplares y deducir de ello qué intentos deberemos hacer para seleccionar ejemplares cada vez mejores.

A partir del estudio de las distintas líneas originarias podremos saber qué valiosas características una línea más que otra y trabajar en la selección de nuestros para mejorarlos.

Ahora, como antaño, los distintos tipos de Malamute que se han ido diferenciando con los años presentan características
 diferentes, pero ello no debe hacernos olvidar que cada criador creía en lo que estaba haciendo y que cada uno de los tipos tiene, sin duda, tanto cualidades como defectos.

En el trabajo de selección el estándar debe ser un punto firme y esencial de referencia, al que hay que remitirse para verificar cuáles son las cualidades que hay que mantener y los defectos que deben eliminarse. En las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos fueron muchos los que sintieron la fascinación de las razas nórdicas y se apasionaron por ellas hasta el punto de comenzar a criarlas. Los perros de trineo se habían hecho famosos por sus hazañas y, agotada la fiebre del oro, cada vez con mayor frecuencia se organizaron competiciones de perros de trineo que en poco tiempo asumieron importancia nacional e internacional. En aquellos años las competiciones gozaron de un éxito de público sin precedentes, y muy pronto en torno a este interés floreció un sistema de apuestas con sumas exorbitantes. Con sus eufemismos, la fiebre del oro había hecho acudir a buscadores y aventureros de todos los rincones de la tierra, de forma que la población de aquella zona creación como nunca, mientras pueblos y pequeñas ciudades parecían surgir de la nada. De todas formas, el Norte seguía siendo un territorio duro e inhóspito donde durante mucho tiempo comunicaciones y transportes sólo eran posibles con trineos tirados por perros. En aquellos años se hicieron famosos, e incluso legendarios, "mushers" como Scotty Allan, Leonard Seppala y Arthur Walden .
La primera gran carrera, organizada en 1908, fue All Alaska Sweepstakes, 408 millas, de Nome a Candle y vuelta.
Esta se fue repitiendo cada año mientras se iban añadiendo otras, hasta la que ya todo el mundo conoce: La Iditarod Trail Race, Anchorage a Nome.
Esta competición se organizó por primera vez en 1973, en memoria de una hazaña llevada a cabo por perros y "mushers": en Nome (Alaska) había surgido una epidemia de difteria, pero no había suero suficiente para vacunar a la población.
El único modo de transportar el suero hasta Nome desde Nenana era utilizar trineos tirados por perros. Era pleno invierno y las condiciones meteorológicas era prohibitivas por las violentas tormentas de nieve que azotaban la región. Hubo entonces que organizar un transporte mediante relevos: 20 "mushers" y 160 perros se repartieron el trayecto de 658 millas para llegar a Nome.
A pesar de las enormes dificultades ( en esa estación sólo hay dos o tres horas de luz al día, las temperaturas bajan a -40º y más y el viento sopla hasta los 80 km. Por hora) el último trineo llegó a Nome sólo cinco días y medio después de la partida del primero, y de esta forma fue posible salvar a la ciudad de la epidemia.
Gran parte del mérito de esta hazaña se debe a "togo" y "Scotty", jefes de jauría de Seppala, y a "Balto" el más famoso de todos ellos, que fue el perro que entró en "Nome" con su "musher", Kasson, llevando el suero con ellos. "Balto" llegó agotado y con las patas sangrando y, según contó Kasson, si no llega a ser por su perro no hubiese llegado, ya que más de una vez él quedo desmayado a causa del cansancio y las bajas temperaturas y fue el perro el que seguía el rastro hasta llegar a Nome.
En honor de este perro se erigió en el Central Park de Nueva York una estatua en febrero de 1926 con el siguiente párrafo: "Dedicado al indomable espíritu de los perros de trineo que salvaron a la ciudad de Nome recorriendo más de 600 millas y sin desfallecer Orgullo-fidelidad-inteligencia". La necesidad hizo que el pueblo de Malamute realizara una estricta selección de unos perros que dio lugar a una raza cuyas cualidades físicas y psíquicas nos fascinan. La dureza del trabajo a la que eran sometidos hizo de ellos animales muy fuertes y con una gran resistencia a las condiciones ambientales adversas.
 
El tener que convivir durante muchas jornadas completas con el hombre exigía que fueran perros equilibrados y en general con un inmejorable carácter.  Su cercano parentesco con el lobo – lo cual salta a la vista – , su primitivismo, los hace atractivos no sólo para los amantes de la raza, ni siquiera del perro, sino para cualquier persona que guste de la naturaleza, ya que conservan sus instintos como ningún otro perro y por tanto su comportamiento ante las funciones vitales es como el de los animales salvajes: mucho más perfecto, atávico y tierno en muchas ocasiones. Si alguien ha criado una camada de Alaskan Malamute sabrá a qué nos estamos refiriendo. Desde el parto, con gran facilidad y destreza en la limpieza de los cachorros y corte del cordón umbilical, pasando por las muchas horas que pasan con su prole incluso cuando tienen bastantes días, tiempo en que la mayoría de las perras comienzan a estar hartas de tan cansada labor, hasta cuando los cachorros están destetados y tienen hasta varios meses de edad, período en que les facilitan la comida, juegan con ellos y los protegen sin darles el menor gruñido. Toda esta serie de cualidades se traducen en una belleza en el sentido amplio de la palabra, austera y reflejo de una funcionalidad perfectamente desarrollada para un fin, y de una psicología equilibrada y amable con el hombre, así como de una impresionante dignidad.
Son muchos los que piensan que es una lástima que esta raza, al igual que las otras razas nórdicas, hayan sido sacadas de su hábitat.
Estaríamos de acuerdo con ellos si la utilidad de éstas se hubiese limitado a la de animales de compañía. Pero no hay que olvidar que para ellos están pensadas las carreras de tiro de trineo, consideradas como uno de los deportes más duros, realizándose recorridos de cientos de kilómetros a través de montañas nevadas.
Los verdaderos amantes de esta raza sabemos de su necesidad de desplegar su vitalidad y nunca solemos criarlos en jaulas o tener un excesivo número de ellos, ya que el Malamute necesita de un amplio espacio vital y difícilmente aceptará vivir junto a otros ejemplares de fuerte temperamento (sobre todo en el caso de los machos).
Su instinto les induce a la pelea para dominar, al igual que ocurre con los lobos en busca del establecimiento de una jerarquía. Su aspecto fornido y ágil a la vez hace el merecidamente llamado "locomotora de la nieve" un perro ideal para los amantes de la naturaleza y del deporte, cosas ambas que nos ofrece y exige. El Alaskan Malamute está perfectamente adaptado para una funcionalidad muy concreta: el tiro de trineo con cargas pesadas y soportando unas muy bajas temperaturas.
Esta utilidad los hacía imprescindibles para la supervivencia de las tribus malhemutos, pero con los avances de la técnica los medios de locomoción por la nieve fueron evolucionando y esta actividad fue pasando a ser un deporte, primero limitado a sus zonas de origen hasta que en 1920 Arturo T. Waldon hace la primera exhibición de carros tirados por perros en América; desde entonces estas pruebas han ido alcanzando gran popularidad hasta convertirse el tiro de trineo en deporte internacional. De todas las razas nórdicas el Malamute posee unas características propias para el tiro.
Estas le vienen dadas por ser un perro poderoso bien construido, con pecho amplio y fuerte y cuerpo compacto, aunque no excesivamente corto, que lo hacen la raza más potente, fuerte y resistente, aunque no la más veloz.
Está considerado como el perro tronco por excelencia cuando son varias las razas que componen el tiro. Un tiro formado exclusivamente por Alaskan Malamute será capaz de arrastrar pesadas cargas y mantener una velocidad que, si bien no es muy alta, sí será constante, sin verse afectada notablemente por los desniveles del terreno y pudiendo ser mantenida durante horas dada su enorme resistencia.
Hemos expuesto brevemente algunas notas sobre el carácter, belleza y utilidad de nuestro amigo el Alaskan Malamute. Con ellas queremos expresar nuestra satisfacción por criar esta raza disipar en lo posible la mala prensa que han sufrido los perros nórdicos en cuanto a su carácter por parte de los adiestradores y propietarios que no han sido capaces de entender este carácter noble, independiente y digno heredado del lobo, y dejar constancia del binomio hombre-perro que esta raza nos permite establecer.
copyright © 1996 Tritecnics, S.C.C.L.

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Noelia
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