Coprofagia y micción inadecuada

Habrá que lograr que el perro no asuma la casa como un lugar más donde puede orinar.

La costumbre de algunos perros de orinar dentro de casa puede obedecer a la necesidad de marcaje territorial (en el caso de machos dominantes) al hecho de tener cerca una hembra en celo o a otros motivos.

Estos perros en sus paseos diarios que normalmente suelen ser de 2 ó 3 veces, juegan y hacen sus necesidades y el orinarse dentro de casa suele ser una conducta aislada o puntual. Si la micción se produce por alguna cuestión de las mencionadas con un simple estímulo aversivo y con la limpieza rápida del sitio marcado se podría solucionar. La finalidad es que el perro no asuma la casa como una parcela más donde puede orinar.

Pero lo que realmente suele ser ya un hábito y a su vez un problema para el dueño es el perro que se saca a pasear más de 3 ó 4 veces al día más de media hora e incluso los fines de semana se le saque a la calle más veces y los paseos se alarguen a una hora el perro se dedique  a jugar con otros perros, a saludar al vecino o a traerle un palito al dueño pero de orinar, en la calle nada de nada.

El dueño opta por pasear al perro con su correa sin soltarlo por si el perro asocia los paseos con juegos y el w.c con la casa pero no hay resultados. El perro en la calle no hace nada y al llegar a casa espera a que el dueño se marche a otra habitación o se va él para defecar a su antojo.

Esto sucede porque en algún momento al perro se le ha castigado la conducta de defecar, no ha canalizado bien el motivo del castigo y el perro se esconde a la hora de defecar ya que ahora entiende que delante del dueño no puede hacer nada por temor al castigo.

Los animales, y el perro entre ellos, aprenden por asociaciones el perro ha canalizado mal la información que le ha dado su dueño al regañarle por hacer sus necesidades y ahora piensa que cuando defeque se le castigará, para evitar el castigo, se esconde de su dueño e incluso otros optan por comerse sus heces.

La coprofagía se produce por varias razones:

  • el perro está en casa sólo se aburre y tiene ansiedad por separación, estrés, etc…
  • el perro se ha acostumbrado desde pequeño en la fase de su vida llamada  impronta a vivir entre cacas y lo ve normal el alimentarse de ellas entre otras cosas porque en las heces hay proteínas y otras sustancias que al perro no le desagradan. De ahí que muchos se coman con pasión las cacas de las ovejas, los caballo, la de los humanos, etc. en sus esquemas mentales lo ven como algo normal. En general las heces tienen pequeñas cantidades de grasas o proteínas no digeridas, es decir que esconden algún valor nutritivo
  • el dueño ha castigado la perro normalmente hocicándolo en las heces el perro no ha canalizado bien el porque se le pega y asocia el castigo con el hecho de defecar  y no con el hecho de defecar en un lugar  determinado, que es lo que el dueño quiere que entienda su perro. Entonces el perro evitará defecar en presencia del dueño e incluso en los despistes del dueño se esconderá para hacer las necesidades y también se las comerá (si es el caso) para evitar el castigo.

En las hembras esta conducta suele ser más común, por el hecho de que el día en que tengan una camada se comerán las heces de sus crías por varios motivos:

  • les aportarán nutrientes durante el periodo de tiempo que se encuentran sin salir de la paridera
  • por una práctica de higiene para tener su cubil limpio, puesto que sucio, cogerían enfermedades, morirían sus cachorros y sus genes no pasarían a la siguiente generación
  • como parte de un estímulo necesario para desencadenar los reflejos de micción y defecación en los cachorros

Otra opción que suelen diagnosticar los veterinarios es la deficiencia de minerales. Este diagnóstico suele ser el correcto cuando el perro desde que llega a casa y sin aplicarle ningún refuerzo negativo, el solito se las come y se queda tan ancho. Es más habitual en los cachorros y sobre todo en cachorros que como se ha mencionado más arriba en la fase de la impronta han estado entre las heces sin una higiene adecuada o  en perros adultos que sin aplicación de estímulos negativos de repente inician esta conducta.

Puede deberse a factores hereditarios: uno de los congéneres se lo pasa a las crías y con un simple estímulo desencadenante se realizará la conducta; o adquiridos, aprendiendo esta conducta por medio de la imitación.

Los tratamientos y pautas a seguir para una corrección de esta conducta anómala dependerán  de las causas que como vemos las hay de diversa naturaleza. Desde que el perro es cachorro debemos llevarlo al sitio indicado de evacuación para acto seguido premiarlo con caricias y elogios. Nuestra actuación debe ser la misma en el caso de que nuestro perro sea adulto.

Para un perro aprender esto no será difícil ya que entenderá que la casa donde vive es su madriguera. Para ellos es innato en sus esquemas de conducta mantener la higiene donde viven.

Hay perros que se sienten inseguros o intimidados y se pueden orinar en señal de sumisión frente a su dueño incluso cuando los saluda. En estos casos el dueño tendrá que ponerse a la altura de su perro, agachado sin mirarle a los ojos fijamente y hablarle en un tono de voz suave.

Fuente: Eva Dengra. www.adiestramientocaninogranada.com

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Noelia
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