Canarios blancos, salud y crianza

canarios blancos
El proceso de lavado de los canarios blancos es simple pero debemos hacerlo con sumo cuidado.

Entre de los canarios blancos siempre se habla de los recesivos. Dentro están los recesivos nevados y los recesivos intensos. Antes de explicar cómo debemos lavar y cuidar a estos animales, explicaremos cómo diferenciarlos.

El mejor momento para hacer la comprobación es cuando los pajaritos todavía están en el nido. Lo más efectivo es sacar a varios canarios blancos de él. El o los que veamos que son más pequeños, y que se empluma más tarde, son los blancos intensos. Es interesante que, todavía cuando sean pequeños, apuntemos los canarios que creemos que son intensos después de realizar la prueba comentada. Posteriormente, con el paso de los años, comprobaremos si acertamos. El punto en el que más claramente podemos comprobar si el canario ya está vestido es en el cuello.

¿Cómo se debe lavar a los canarios blancos?

Sostenemos el pajarito en la mano y, con sumo cuidado y pulcritud, vamos abriendo su plumaje. Tratando de que las distintas plumas estén lo más separadas posibles. Posteriormente introducimos al canario en un pequeño recipiente con agua templada, siempre, por supuesto, agarrándolo con delicadeza.

  1. Cogemos una brocha suave, de las de pintar, y empezamos a pasársela, sin apretar, en el sentido de las plumas. Después echamos un poco de champú. En el mercado hay muchos tipos especiales para canarios blancos y otro tipo de aves. En su gran mayoría contienen glicerina.
  2. Extendemos el champú despacio con los dedos por todo el cuerpo del pajarito, prestando especial atención a las zonas alrededor del pico y al cuello. Una vez extendido con las manos, podemos darle otro repaso, muy ligero, con un cepillo de dientes.
  3. En el siguiente paso tendremos que extender de nuevo sus alitas, apoyarlas en una superficie plana y volver a pasar la brocha untada en agua por ellas. Es normal que, según vayamos aumentando el nivel de agua para aclarar al pájaro, éste comience a revolotear.
  4. Pasamos ahora al momento más complicado. Abrimos el grifo con el agua tibia y metemos bajo él al canario a modo de ducha, pero con mucho cuidado de no mojarle demasiado la cabeza. Lo justo para que se termine de aclarar. Después lo escurrimos, pero despacito y sin apretar, que no es una camiseta.
  5. Lo meteremos ahora en agua tibia con blanqueador. Un rato sumergido con la cabeza fuera. A ésta le daremos con un cepillo.
  6. Ya sólo falta secar el pájaro. Una buena opción es envolverlo en papel higiénico, para que absorba bien el agua. Después, la última fase de secado se puede realizar, por ejemplo, con un secador o, incluso, poniendo a los canarios blancos cerca de una estufa. Con mucho ojo, por supuesto, de que no se nos queme. Es decir, a una distancia prudencial y poco tiempo.
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Óscar
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